
FUNDAMENTAL VITAMINA C
Estamos de lleno en el tiempo más fresco del año, en pleno otoño y cara al invierno, ahora necesitamos cuidarnos de una forma muy diferente a la del verano.
La vitamina C es clave en este proceso, uno de los pilares de la alimentación preventiva para cuidar nuestra salud con temperaturas bajas. Nos ayuda a prevenir los molestos resfriados, pero también es una vitamina perfecta para cuidar la piel, ya que pertenece al grupo de los antioxidantes, y ayuda a construir y mantener el colágeno, evitando que los radicales libres aceleren el proceso de envejecimiento.
Este efecto no repara lo que ya está destruido, pero sÍ previene los ataques de los radicales libres, y cuida la piel frente a las bajas temperaturas, el sol, la contaminación y el viento. Además, ayuda a eliminar las toxinas, fortalece las arterias y es muy eficaz para los diabéticos, un apoyo para controlar sus niveles de azúcar. Las necesidades de vitamina C aumentan en diversas circunstancias: con la edad, con el consumo de alcohol y tabaco y con el exceso de cafeína -esta, por cierto, también deshidrata ligeramente-.
Os proponemos algunas fórmulas para introducir la vitamina C en nuestra dieta cotidiana, como por supuesto, el tradicional zumo de naranja, que ahora lo podremos consumir en las mejores condiciones, ya que la temporada de la naranja acaba de empezar y es bastante larga. Otras frutas y verduras contienen grandes cantidades de vitamina C, sólo que hay que consumirlas en crudo, ya que el calor tiene un efecto devastador sobre ella. El kiwi en ensalada, o solo es otra estupenda fuente de vitamina C, pero también el resto de los cítricos: mandarinas, pomelos, limones y lima, así como el tomate y los pimientos. Otras frutas como la piña, los arándanos, las fresas, las habas, la achicoria, las grosellas, ciruela, el escaramujo y la acerola, lo contienen en excelentes proporciones y el gran alimento verde, el perejil. Tan modesto en las cocinas y tan importante, cargado de vitaminas y minerales. Es fácil de usar, espolvoreado sencillamente sobre los alimentos, eso sí, debe estar recién cortado, fresco y limpio. En las tortillas francesas y sobre las humildes patatas asadas ofrece un sabor delicioso. Y picado con ajo, sal y aceite de oliva da personalidad a la conocida "salsa verde", un acompañamiento ideal para carnes. Así, y aunque sea un clásico de comienzos del invierno, cada temporada me gusta recordar la importancia de tomar esta vitamina, y la facilidad que tenemos en las cocinas para consumirla bajo múltiples y divertidos formatos.